Ahora bailo caminando: Bravatas

Teresa Hernández

La eriza en Caminata Erizada, 2022. Foto: Arnaldo Rodríguez Bagué

Esta es toda mi historia:
sal, aridez, cansancio,
una vaga tristeza indefinible,
una inmóvil fijeza de pantano,
y un grito, allá en el fondo…

“Topografía”, Luis Palés Matos

Soy una artista transdisciplinaria, caribeña, nacida, formada y deformada en un país sometido a más de cinco siglos de colonización. Sostengo una práctica ordinaria y extraordinaria, que transmuta en aras de mantenerse viva en los tiempos de incertidumbre extrema y sobrevivencia precarizada que impone el régimen neoliberal. Por eso, las operaciones de mi práctica escénica, que siempre habita los entre (entre la danza experimental, la performance, el teatro, el video, la escritura y el lenguaje del espacio), se han transformado, traduciéndose en otros formatos, gestos visuales, imágenes corporalizadas que, a veces, documento a través de la cámara. 

Meciéndome en la transición. Reactivación performativa en La Goyco, 2014.
Documentación-captura de pantalla

Sin embargo, pese a mi inclinación hacia formatos visuales con herramientas digitales, sigo trabajando desde y para un lugar muy artesanal. El cuerpo, como espacio multidimensional, es mi territorio de enunciación, instrumento de registro y medio de proyección. Moverme es dejar que algo ocurra y salga de adentro. La confianza en los conocimientos conscientes y no conscientes que el cuerpo carga es mi brújula para conectar con lo que me atañe, me molesta, me convoca, me hiere, me violenta. Aún cuando la intuición se lastime a causa de tanta incertidumbre, el cuerpo guía, sana y construye.

El tempo de mi práctica, además, se ha venido tornando cada vez más lento, más incierto, como el caminar del caracol de tierra. La bailarina se fue desgastando, y esa información kinética, espiritual, se transformó en acto de re-corporalización. Los personajes que en un momento de mi trayectoria fueron centrales, dejaron de ser la fuerza motora principal. Sobrevino la ciudadana erosionada, ahogada, la imagen o presencia mítica-histórica, a veces humana y otras no.

***

El 5 de marzo de 2018, a poco más de cinco meses del huracán María y a dos años de la imposición de la Junta de Control Fiscal por parte del Congreso de los Estados Unidos a través de la ley PROMESA, una marejada ciclónica de gran escala irrumpió en el norte de la isla grande. Todavía sentíamos en carne viva la devastación por las pérdidas humanas, sociales y ecosistémicas que supuso uno de los huracanes más grandes en la historia del Caribe y que, junto al imperialismo estadounidense y la incompetencia del gobierno local, profundizaba nuestro dolor, coraje y miseria. Lo que quedaba por destruirse tras el paso de María, pareció completarse con la marejada. El mar devastó, pero también reclamó muchas construcciones ilegítimas en la zona marítimo terrestre.

 La eriza en Caminata Erizada, 2022. Foto: Arnaldo Rodríguez Bagué

En esos días, en el pueblo de Camuy, al noroeste de la isla grande, escuché por primera vez el término bravatas para referirse a la reciente marejada. El vocablo implica mar picao, amenaza, advertencia, desafío, desborde. Como fenómenos literales y también como metáforas, las bravatas me hablaban de nuestro sentir en tiempos inciertos y ruinosos. La palabra me cautivó, y con esa fuerza que provoca aquello que de primera instancia deslumbra, supe que algo pasaría… Las palabras, sin duda, son experiencias sensoriales, imágenes que me mueven y detonan el hacer en mi práctica.

En la estela de la destrucción y la incertidumbre, el mar me enseñó; me propuso comenzar otras maneras de vivir la vida común y de asumir mi práctica artística. El mar murmura ininteligible, somáticamente, nuestra historia trágica, submarina; nuestros genocidios, esclavizaciones, migraciones forzadas… También propone conexiones con el pasado y el presente de otras islas, de otros territorios. Entonces, abandoné el hábito de entender la experiencia isleña como aislada y de ver el mar como un abismo que separa. Acercándome a él, más bien, como epicentro de nuestras historias, afectos y sensaciones, comencé a vincular el mar, su accionar y las erosiones costeras, sociales y políticas con temáticas ambientales más amplias en el contexto de la crisis climática y con la sobrevivencia colonial, histórica que carga mi cuerpo de mujer madura. El cuerpo es isla-agua; asamblea de islas nenas, islotes, cayos y mogotes; conexión con los Caribes que sobreviven y viven. 

El mar avisa y reitera no olvidar que nuestra sobrevivencia no es de ahora, que la incertidumbre es y ha sido condición colonial, que nuestra erosión de vida, nuestro ser desplazado, nuestra borradura, es de siglos, sólo que ahora es híper visible, multidimensional. Sólo que ahora estamos, estoy, tanto más cansada. El cansancio, como sensación, condición, emoción continua, es, de ese mar, el fondo.

Mi plataforma artística Bravatas: sal, sargazo y cansancio emergió de todo esto. La costa norte del archipiélago puertorriqueño y nuestra isla municipio de Vieques han sido el escenario. El sargazo (en crecimiento descomunal en toda nuestra región como resultado de la crisis climática), la sal marina (con su rica historia obrera y de resistencia en el Caribe y, específicamente, en Cabo Rojo) y los abanicos de mar (dejados por el oleaje en la arena en cantidades cada vez mayores por el alza en la mortalidad de los corales) han inspirado y amparado materialmente la investigación artística, traduciéndose en instalaciones, acciones ritualísticas y un vestuario escultórico.

Como detonante de mi mirada destaca la ruina de Tajamar, observatorio militar construido durante la colonización española y ubicado en la costa elevada de Bajamar en Puerta de Tierra, cerca del islote del Viejo San Juan y al lado opuesto del Capitolio. Si en tiempos de España el observatorio proponía defender el territorio con la mirada puesta en el horizonte para advertir posibles “invasores”, ahora me invitaba a mirar tierra adentro, pues “la conquista” del imperio estadounidense persiste avalada por leyes que la administración colonial promulga, ya no en una estructura de piedra y ladrillos, sino de mármol. 

La mujer del cuchillo en Tajamar, 2021. Foto: Marisol Plard

La mujer del cuchillo en Tajamar, 2021. Foto: Marisol Plard


El “paseo lineal”, desde donde divisé por primera vez la ruina de Tajamar, se construyó en el tope de esa costa en 2015 y se inauguró en 2016 pese a múltiples objeciones de la sociedad civil y la comunidad científica. Como se advirtió que ocurriría, el paseo se ha caído pedazo a pedazo desde 2020. El “nuevo” remedio de mitigación de la acelerada erosión —“hormigón de alta calidad” (shotcrete) lanzado sobre el muro de tierra— colapsó en menos de seis meses en 2024.

 

Durante dos años estuve caminando esta reducida geografía del derrumbe, sintomática de nuestra historia trágica y de la violencia contra el paisaje. En ella me trepé, me deslicé, me moví, registré la memoria erosiva con mi cuerpo y con la cámara, sola y en compañía. Produje varios performances con público y sin él. 
Entre los últimos, destaco la caminata performance, Caminata Erizada de Puerta de Tierra a Tajamar (2022). La presencia mítica de la eriza, con vestuario escultórico construido por la artista Daniela Fabrizi, convocó al público reclamando permanecer, estar, de forma lenta y continua. La eriza caminó desde la comunidad de Puerta de Tierra, en lucha contra el desplazamiento forzoso, hasta la costa de Bajamar, en proceso de desaparición. 

Caminata erizada de Puerta de Tierra a Tajamar, 2022

En 2023, la eriza convocó a extender su reclamo con Erizas Escambroná. Acompañada esta vez de grupos de resistencia y defensa del Balneario del Escambrón, como Escambrón Unido y Campamento Picúa, y con el liderazgo de la activista y teatrera Gradissa Fernández y el apoyo de la gestora cultural Iliana García y el curador Arnaldo Rodríguez Bagué, tomamos el Escambrón durante varias horas. Desde 2022, la zona está amenazada por la compra de las ruinas del Hotel Normandie y la propuesta construcción de un estacionamiento contiguo al edificio histórico del Sixto Escobar a manos de capital extranjero y con el apoyo del gobierno municipal. Un domingo en la tarde, decenas de mujeres luchadoras tornadas erizas, ocupamos el espacio con la poesía visual de nuestros cuerpos en movimiento, respirando, oscilando, caminando, formando litorales humanos, bordeando el entorno de esa puntita de costa, haciendo rito de resistencia y permanencia. 

El mar avisa y reitera no olvidar que nuestra sobrevivencia no es de ahora, que la incertidumbre es y ha sido condición colonial, que nuestra erosión de vida, nuestro ser desplazado, nuestra borradura, es de siglos, sólo que ahora es híper visible, multidimensional. Sólo que ahora estamos, estoy, tanto más cansada.

Las erizas en Erizas Escambroná, 2023. Foto: Javier Carrera

Por otro lado, el formato y la metodología de plataforma de investigación artística, en lugar de proyecto o producción cerrada, me ha permitido gestar, investigar y accionar al mismo tiempo, proceso que llamo investigaciones en vivo. Se trata de improvisaciones de movimiento o acciones estructuradas que parten de dispositivos conceptuales y del uso de elementos como el vestuario, los objetos o materialidades orgánicas y los textos. Las realizo en espacios determinados o en respuesta a convocatorias específicas. Armo una partitura de acciones o movilizaciones sencillas a partir de lo mencionado y la llevo a cabo frente a públicos o a cámara en espacios diversos. Registro estas improvisaciones en mi cuerpo, en anotaciones a mano y en cámara. A veces, una investigación en vivo es búsqueda y finalidad al mismo tiempo. Así, se crean gestos performáticos, imágenes en movimiento y productos estéticos que se continúan, revisitan o reformulan constantemente. No menos importante, esta manera de trabajar desde el cuerpo pensante me apoya para sostener mi vida personal, aceptar tanta limitación, sentirme invencible aunque cansada, practicar algo así como un heroísmo vencido…

La mujer del cuchillo en Tajamar, 2021. Foto: Marisol Plard

Además, el concepto de plataforma de investigación artística viabiliza más formas de acompañamiento y colaboración. Bravatas ha contado con el trabajo de personas de diferentes disciplinas y oficios, tales como: Marisol Plard, artista visual; Daniela Fabrizi, artista de textiles y materiales reusados; Beatriz Llenín Figueroa, escritora-investigadora-poeta; Carola Cintrón, artista visual y sonora; Dolly Camareno, activista costera de larga trayectoria; Deyanirah Vélez, joven activista costera; Natalieann Feshold, editora de audiovisuales; Claudia Calderón, cineasta; Viviana Calderón, actriz-bailarina; Alexandra Rivera, músico pianista; Nicole Yomara, músico trompetista. En aspectos de producción artística, han colaborado: Arnaldo Rodríguez Bagué, curador-artista; Rúben Rolando y Carlo André de Barrioization, artistas-gestores-investigadores; Juan Fernando Morales, artista visual-luminotécnico-escenógrafo; Freddie Mercado, artista visual-performero; Iliana García, gestora-activista-actriz; Zuleira Soto Román, diseñadora gráfica-actriz-gestora-activista y bajo el apoyo de la Puerto Rican Arts Initiative y la Mellon Foundation.

Todo Bravatas se encarna en mi cuerpo de mujer madura, que se busca y se encuentra en una genealogía feminista apenas reconocida en nuestro país. Andar con un cuchillo en la boca acuchillando estructuras coloniales, trepando derrumbes costeros, meciéndome en el sillón en espacios ruinosos; convocar caminatas con la presencia mítica de la eriza o con el personaje de Lázara; cabaretear desde lo agónico con Miss Cidra-la batutera, Miss Aguada-la mujer banda y Miss Resilience; hacer objetos-conceptos para instalaciones, tales como la “cama de descanso para emprendedoras” y el mapa “Caribe de sal”, son algunas de las poéticas feminizadoras que las Bravatas dejan, y toman, en el panorama de las artes efímeras puertorriqueñas [1]. 

***

La costa sobrevive y desaparece como yo, como nosotras. Clama, se derrumba, se erosiona, por el robo, el abandono y la subyugación al imperio del Capital de la Banca de Inversión.

Pero la mujer del cuchillo en boca murmura en grito: “cuídense los culpables, que las bravatas insulares pueden llegar a sus escondites” [2].

Mientras, Miss Resilience, con tacos en los pies, tambaleándose sobre una silla minúscula, advierte en silencio: “Yo no soy tu souvenir” [3].

 Miss Resilience, Can You See Me Now?, 2021. Foto: Ryan Pérez-Hicks

La eriza, hecha de abanicos de mar, cortezas de palmas, retazos de rollos de hilos de pescar, sogas, gafas, mallas de plástico, deshechos con y sin huellas de coral, en su caminar lento, respirando por los pies, en peligro de desaparecer, como el paisaje, como la gente de aquí, camina para comenzar, rabiar, reclamar el estar, con cuchillo en boca, “con las púas, erizá”…[4].

Todo Bravatas se encarna en mi cuerpo de mujer madura, que se busca y se encuentra en una genealogía feminista apenas reconocida en nuestro país.

Y de un abismo submarino, aparece la mujer de la concha arrastrando un toldo azul con sal marina. A ras del suelo, aprende del molusco, se mueve lenta, gelatinosamente, trasladando el peso, deshaciendo y re-construyendo sus coyunturas, volviéndose pura existencia para los mundos por venir [5] 

La mujer de la concha, Inciertas: espectáculo erosionado, 2020.
Captura de pantalla. Cámara: Gabriel Coss

***

Pretenden quitarnos lo bailao. Ahora bailo caminando…

 

Créditos del video Caminata erizada de Puerta de Tierra a Tajamar, 2022

Concepto/ performance: Teresa Hernández
Artista invitada: Nicole Yomara (trompeta)

Créditos video
Dirección: Claudia Calderón
Cámaras: Claudia Calderón, Brendaliz Negrón, Juan Carlos Malavé y Naldo Bagué
Edición, Color y Mezcla de Sonido: Fernando de Peña

Notas

[1] Los personajes de Lázara, Miss Cidra-la batutera y Miss Aguada-la mujer banda, así como los objetos-conceptos referidos, pertenecen al complejo evento Cabaré Agónico, performance, caminata, pieza teatral e instalación realizado en el municipio de Manatí, en la costa norte de Puerto Rico, en octubre de 2022. Miss Resilience, a quien regreso a continuación, también. Cabaré Agónico fue posible gracias al apoyo de la Puerto Rican Arts Initiative y la Mellon Foundation, quienes también auspiciaron otros gestos y performances de Bravatas entre los años 2020 y 2022.

[2] La mujer del cuchillo es una de las presencias escénicas que he desarrollado en la plataforma. Forma parte de los trabajos Bravatas: el comienzo de un comienzo (2018 y 2019), La mujer del cuchillo-Marcha de Las Lolitas (2019), Bravata Escénica (2019), inciertas-espectáculo erosionado (2020) y Luisa Capetillo, cuchillo en boca (2021), entre otras intervenciones performáticas. Ha refractado figuras históricas esenciales en la trayectoria de resistencia feminista y anticolonial en Puerto Rico, tales como Luisa Capetillo, Blanca Canales, Lolita Lebrón y Carmín Pérez.

[3] Miss Resilience es una imagen y acción corpórea en contraposición a los personajes de Puertopian Women. Con sus variantes, Miss Resilience ha aparecido en Can you see me now? (2021-2022) y en Cabaré Agónico (2022).

[4] La presencia mítica de la eriza también forma parte de los trabajos Materia inédita: del pozo al mar (2021) y alguien/la eriza (2023). Erizas Escambroná contó con el apoyo económico de la Teiger Foundation, a travéz de la organización sin ánimo de lucro Beta-Local.

[5] La mujer de la concha es una imagen corpórea y presencia escénica-mítica que trabajé primero durante el proceso de Bravatas: el comienzo de un comienzo y de Bravata Escénica. Llega a su punto de alquimia en inciertas-espectáculo erosionado (2020).

Bibliografía

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Barreto, Maritza, et al. El estado de las playas de Puerto Rico Post-María (Grupo 1). 2020. Accesado el 25 de agosto de 2020 de https://storymaps.arcgis.com/stories/ dfb5b1a22af6440b809cde3aac482b42.

—. El estado de las playas de Puerto Rico Post-María (Grupo 2). 2021. Accesado el 10 de febrero de 2021 de https://storymaps.arcgis.com/stories/ 85620fe49e8a4b19b02a1d13303fc316.

Bird Carmona, Arturo. “Puerta de Tierra, la vida en un barrio obrero”. En: San Juan, la ciudad que rebasó las murallas, Luis E. González Vales, Milagros Flores, Aníbal Sepúlveda Rivera, Silvia Álvarez Curbelo y Arturo Bird Carmona (eds.). National Park Services, U.S Department of the Interior y Fundación Puertorriqueña de las Humanidades, 2005, p. 119-146. 

Centro de Periodismo Investigativo (CPI). Paraíso perdido. Serie especial. Ed. Omaya Sosa Pascual. Periodistas: Víctor Rodríguez, Kayla Young y Freema Rogers. 2022. Accesado el 25 de enero de 2022 de https:// periodismoinvestigativo.com/series/paraiso-perdido/

Chul-Han, Byung. La sociedad del cansancio. Trad. Arantzazu Saratxaga Arregui y Alberto Ciria. Herder Editorial, 2019. 

De Certeau, Michel. “Andar en la ciudad”. Bifurcaciones. Revista de estudios culturales urbanos, vol. 7 (2008): p. 1-17. Accesado el 31 de agosto de 2024 de https://www. bifurcaciones.cl/007/colerese/bifurcaciones_007_reserva.pdf.

Díaz Torres, Rafael R. “Dorado, paraíso, inequidades y emergencia climática”. Centro de Periodismo Investigativo, 2022. Accesado el 25 de enero de 2022 de https:// periodismoinvestigativo.com/2021/10/dorado-paraiso-inequidades-y-emergencia-climatica/.

Cruz-Malavé, Arnaldo. Bailando en un encierro: duelo, danza y activismo en las manifestaciones del Verano Boricua de 2019. Editora Educación Emergente, 2023. 

Fontánez Torres, Érika. El derecho a lo común: bienes comunes, propiedad y justicia climática. Ediciones Laberinto, 2023.

Glissant, Édouard. Tratado del Todo-Mundo. Trad. María Teresa Gallego Urrutia. El Cobre Ediciones, 2006.

Godreau-Aubert, Ariadna. Las propias: apuntes para una pedagogía de las endeudadas. Editora Educación Emergente, 2018. 

Llenín-Figueroa, Beatriz. Affect, Archive, Archipelago: Puerto Rico’s Sovereign Carribean Lives. Rowman & Littlefield, 2022.

—. La piedra es una sombra que da vida: prosa selecta (2017-2022). Editora Educación Emergente, 2023.

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Palés Matos, Luis. “Topografía”. En: Poemas selectos de Canciones de la vida media [1925]. Revista de Estudios Hispánicos, vol. XXI, n. 380 (1994). Accesado el 31 de agosto de 2024 de https://revistas.upr.edu/images/reh/1994/n1/a27.pdf

Ramírez Padilla, Luis. Sal, sangre y sudor: memorias históricas de Las Salinas de Cabo Rojo. Ediciones CCPSAI, 2012.

Rodríguez Velázquez, Víctor. “Acelerada la aprobación de permisos de construcción en la costa durante el primer año de Pierluisi”. Centro de Periodismo Investigativo, 2022. Accesado el 27 de enero de 2022 de https://periodismoinvestigativo.com/2022/01/ acelerada-construccion-costas-pedro-pierluisi/.

Santory Jorge, Anayra. Nada es igual: bocetos del país que nos acontece. Editora Educación Emergente, 2018.

Zambrana, Rocío. Deudas coloniales: el caso de Puerto Rico. Trad. Raquel Salas Rivera. Editora Educación Emergente, 2022.

 

*Teresa Hernández es artista transdiciplinaria (teatro-danza-performance-video) comprometida con la autogestión. Tiene más de treinta años como intérprete-creadora, investigadora, escritora, productora y directora, trayectoria durante la cual ha presentado-en el archipiélago puertorriqueño y en el extranjero-piezas, intervenciones y acciones, conceptos multimedio que, juntas, superan las cincuenta.

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